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MORENA DECIDIÓ EL CAMINO DIFÍCIL

El domingo pasado con la firma del Pacto de Unidad propuesto por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), MORENA, organizó una fiesta cívica. Quizás haya reunido alrededor de tres mil personas en la plaza de Chihuahua, la capital. No es el número lo importante, sino la diversidad y los lugares del estado de donde acudieron. Se ve que van en caballo de hacienda. Ahora mismo, ni el PAN, ni el PRI se ve que puedan armar un entramado de gente como lo hizo MORENA. No importó el calor de un evento organizado fuera de horario sano, pero que es evidente responde a la agenda de un ajetreado Andrés Manuel; “aflojado”, dijo alguna vez, por andar en terracería.

Como en todo evento político de esa naturaleza, se veían los diferentes niveles sociales de una estructura partidaria. La mayoría, que hizo sentir su voz cuando quiso, eran del pueblo. Allí vi a muchos de mis amigos y amigas; mirar su sonrisa es importante, la necesitan para seguir avante en un terreno en el que son nuevos pero llenos de energía con la que luchan en lo que creen: su partido, MORENA. Estas líneas son para ellos. De pasada si alguien más las lee, quizá comprenda lo que yo vi allí a donde acudí porque sé que es un fenómeno político lo que está aconteciendo, y porque reconozco que sin duda es lo más avanzado para enfrentar el proceso electoral del 2018.

Leobardo Alvarado

 

 

 

 

 

 

 

MORENA DECIDIÓ

 

EL CAMINO DIFÍCIL

 

 

 

 

Leobardo Alvarado

 

 

 

El domingo pasado con la firma del Pacto de Unidad propuesto por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), MORENA, organizó una fiesta cívica. Quizás haya reunido alrededor de tres mil personas en la plaza de Chihuahua, la capital. No es el número lo importante, sino la diversidad y los lugares del estado de donde acudieron. Se ve que van en caballo de hacienda. Ahora mismo, ni el PAN, ni el PRI se ve que puedan armar un entramado de gente como lo hizo MORENA. No importó el calor de un evento organizado fuera de horario sano, pero que es evidente responde a la agenda de un ajetreado Andrés Manuel; “aflojado”, dijo alguna vez, por andar en terracería.

 

Como en todo evento político de esa naturaleza, se veían los diferentes niveles sociales de una estructura partidaria. La mayoría, que hizo sentir su voz cuando quiso, eran del pueblo. Allí vi a muchos de mis amigos y amigas; mirar su sonrisa es importante, la necesitan para seguir avante en un terreno en el que son nuevos pero llenos de energía con la que luchan en lo que creen: su partido, MORENA. Estas líneas son para ellos. De pasada si alguien más las lee, quizá comprenda lo que yo vi allí a donde acudí porque sé que es un fenómeno político lo que está aconteciendo, y porque reconozco que sin duda es lo más avanzado para enfrentar el proceso electoral del 2018.

 

Haga de cuenta una fotografía de la elección pasada en Chihuahua de la que salió beneficiado Javier Corral y el PAN, y en menor medida quienes confiaron en la Alianza por Chihuahua. Claro, con la obviedad –no menos importante-  de que el discurso de MORENA pone muchas más complicaciones para entender la cuestión de las alianzas. Y que queda por ver a donde se inclinan los derecho humanistas y demás gente que no estuvieron firmando; es decir, quienes creen en la participación ciudadana, incidencia en las políticas públicas a través de la conformación de consejos ciudadanos, responsabilidad social empresarial, etc. Como se sabe, algunos ahora gobiernan, razón por la que seguramente no estaban.

 

Sigo creyendo que el sistema de partidos no nos representa, no que deba desaparecer, pero sí que necesita en algunos casos cirugía mayor. Al respecto, antes he expresado que debieran ser las Candidaturas Independientes el contrapeso a la lógica que impone el sistema de partidos. Pero también he dicho que es claro que la gente no quiere o teme ser “Independiente”, o no desea organizarse para pugnar por el poder en los procesos electorales, bajo la bandera de la confianza y la legitimidad, bajo el deseo de ser quienes gobiernen para la gente y con la gente, en un sentido de mayor horizontalidad.

 

Por el contrario, por eso las CI más bien en su mayoría han sido utilizadas por los que quedan fuera de la nómina y deciden apostar por las posibilidades que otorga esta figura legal.

 

No hay pues hasta ahora, nada que nos diga que pueden construirse y fortalecerse Candidaturas Independientes que empujen una agenda ciudadana en el 2018, en el estado de Chihuahua. Por ejemplo, de avanzar, tanto la propuesta Ahora donde Emilio Álvarez Icaza pretende ser el abanderado, no se ve como aterrice en lo regional sin causar mayores divisiones de las que por sí ya se avizoran. Por su parte, la propuesta de una Candidatura Independiente respaldada por los indígenas de este país, tampoco se ve que vaya a avanzar más allá de su carácter simbólico, insisto, en el caso de Chihuahua. Por supuesto, ambas propuestas tienen derecho y como alguien que cree en ese derecho, sin duda firmaría para que dieran el siguiente paso, a lo que obligan las CI, pues perfectamente sé que no se compromete el voto en un proceso electoral.

 

Dicho lo anterior, lo que queda es MORENA.

 

Sólo que MORENA ha decidido el camino difícil del pragmatismo más agudo. Se llena de contradicciones que a la gente que no pertenece a la clase política le cuesta entender. Es un partido político que dice ser un “Movimiento”, “un Instrumento”, pero que en la realidad todo lo que hace lo lleva a cabo en una estructura de partido, igual a los otros, donde el centralismo pesa en serio, donde la gente no decide nada más que sobre lo que otros, una pequeña cúpula decidió, previamente. Si es una persona afiliada al partido MORENA, debe asumir esas reglas del juego porque así es como funciona, si no las acepta, entonces más bien no sabe a lo que se afilió.

 

El problema lo resiente más quien es de afuera, quien no se afilió. Claro, si está más cerca de la izquierda, -Andrés Manuel, dijo es de izquierda el que no da la espalda al pueblo- pues más cae en conflicto. Pero no así los vivales, la gente que busca quedar cerca de la posible nómina que ya se ve en el 2018. Alguien me dijo que tanta gente que allí se veía era porque tenían olfato de burócratas. Ya he dicho en distintos momentos que si ganara Andrés Manuel en el 2018, el problema real sería gobernar, administrar el Estado. Debe reconocerse que la mayoría en MORENA no tiene esa vocación. Y allí es donde los bribones, los “chapulines”, saben bien de que se trata la próxima elección.

 

MORENA, el partido, decidió transitar hacia el 2018 bajo la lógica política electoral que imponen los votos. MORENA, el partido, necesita de más del 6% de votos por encima de un posible empate técnico en la elección venidera a la que queda menos de un año para llegar a ella. La lección de lo que recientemente sucedió en las elecciones del Estado de México, Veracruz, Coahuila y Nayarit, así lo apunta; no es nuevo, sólo que a un año de la elección en la que se habrá de dar una confrontación que partirá al país, es importante recordar lo único que sostiene una elección: los votos.

 

Esta es la principal razón por la que Pérez Cuellar, Valencia de los Santos, Barraza y Beltrán fueron; primero subidos al templete con Andrés Manuel López Obrador -por las decisiones de las cúpulas- y otros firmantes del Pacto, y luego, señalados con rechiflas por el pueblo el domingo pasado en la ciudad de Chihuahua. Hubo otros, como Lluvia Luna o Rubén Aguilar que a la gente se les pasó, sea porque con micrófono en mano los moderadores regulaban las presentaciones de los pactantes, o porque no subieron; esto último, quien sabe si sea porque ya empiezan a agarrar “colmillillo” los nóveles políticos locales de MORENA, o porque a la gente como Ruben Aguilar les arrastra la dentadura cual si fuera un arado en tierra fértil, previo a la siembra, en experiencia vendiendo el PT.

 

El caso es que la fiesta del domingo pasado fue ensuciada por los vivales. Tanto como para lo que la prensa no muy equilibrada recoge, o la clase política y la gente que ideológicamente se siente pura ante el proceso electoral que viene. Ante ello, el gran perdedor es el pueblo. Son los que sienten la frustración, son los que no acaban de entender que lo que con tanta esperanza han construido, pronto se les va de las manos. No es algo que ellos decidieron. Y tienen razón en enojarse, y gritar en contra de lo que llaman chapulines. MORENA pues tiene como partido el gran reto de explicar a sus partidarios cómo es que esa gente fue privilegiada. Cuál fue el mecanismo para palomear que con su presencia bajo la lógica del acuerdo estuvieran por encima de la gente que cree en MORENA. Es decir, el supuesto es que ellos no creen, por eso se les rechaza, son bribones de la política, son “corruptos”.

 

Pero entonces, si no es así, ¿cómo?

 

Las siguientes preguntas necesitan respuestas: ¿Cómo ganar la elección sin esas u otras alianzas? ¿Quién cabe en el “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo” cuando el objetivo se ve tan cerca? Es claro que el lema de MORENA es insuficiente cuando de votos se trata.

 

Una cosa más: Casi, casi podría asegurar que Valencia y Cuellar tenían debajo de su asiento un plato lleno de mierda por si hacía falta probar sin hacer gestos una que otra cucharadita.

 

 

 

Leobardo Alvarado

luitbard01@gmail.com

 

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Leobardo Alvarado. Activista social  por los derechos culturales y los derechos humanos. Integró el movimiento Pacto por la Cultura. Junto con otros activistas, hombres y mujeres, impulsó la refundación de Ciudad Juárez como una ciudad de derechos. Promotor y gestor cultural para lograr que la cultura sea un eje horizontal en la sociedad juarense. Ha participado en diversas coyunturas de la lucha social. Actor y colaborador de diversos colectivos artísticos. Ha publicado diversos textos en diferentes medios, revistas, libros, etc. Editor de www.juárezdialoga.org cuyo perfil está encaminado para atender las necesidades de comunicación de la sociedad civil organizada de Ciudad Juárez y la región de la que esta ciudad es parte, así como el Movimiento Social de las ONG´s en el Estado de chihuahua.

 


Martes, 20 de Junio de 2017

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