DesdeJuarez

Mundos paralelos

Habré tenido unos doce o trece años. Era una reunión de familias. Recuerdo al nieto de uno de los miembros del Escuadrón 201 platicar cómo la gente no es cuidadosa al cruzar la calle. Contaba de cuando una mujer cruzó frente a su auto y la atropelló. Fue a su casa, guardó el auto y esperó que todo se olvidará, como el  diputado Cipriano Charrez de Morena. Terminaba, su anécdota con una línea chistosa dónde decía que él no sabía que había pasado, sólo se enteró de que la mujer tenía calzones verdes.

Todos reían. Fue lo único que vi sus calzones verdes, decía él y las risas continuaban.

Juan Hernán III Ortíz Quintana

 

 

 

 

 

 

 

Mundos paralelos

 

 

 

Por Hernán Ortiz

 

 

 

Habré tenido unos doce o trece años. Era una reunión de familias. Recuerdo al nieto de uno de los miembros del Escuadrón 201 platicar cómo la gente no es cuidadosa al cruzar la calle. Contaba de cuando una mujer cruzó frente a su auto y la atropelló. Fue a su casa, guardó el auto y esperó que todo se olvidará, como el  diputado Cipriano Charrez de Morena. Terminaba, su anécdota con una línea chistosa dónde decía que él no sabía que había pasado, sólo se enteró de que la mujer tenía calzones verdes.

 

Todos reían. Fue lo único que vi sus calzones verdes, decía él y las risas continuaban.

 

Nunca lo he olvidado, o bueno, ¿quién sabe? Con el tiempo la memoria nos juega trampas que nos hace ver los recuerdos de forma distinta a como pasaron.

 

¿Qué golpe tan duro fue que hasta los calzones le vio? ¿Qué tipo de persona atropella a alguien y huye del lugar? ¿En qué mundo la vida de un peatón vale tan poco que no genera pesadillas?

 

En otra ocasión, después de mucho tiempo, pude contactar con un hermano de mi padre y quedamos de vernos en el Aeropuerto del todavía Distrito Federal. Le dije que si no me reconocía llevaría una mascada morada amarrada al cuello. Pero no fue necesario, al vernos parecía que hubiera pasado sólo un día desde la última vez.

 

La sorpresa fue que nos subimos a una camioneta con chófer… ¿Por qué? No lo sé… con los celulares de hoy en día tal vez trabaja mucho desde su auto… no lo sé. Nos acompañaban mi tía y mi primo. Fuimos a comer a un restaurante de cortes. El lugar estaba en la Avenida Insurgentes. Pensé que gastaría como unos $ 500.00 pesos pues el lugar se veía decente sin ser lujoso. El pinche corte estaba el más barato a $ 400.00 pesos. A ese a ese precio no le alcanzaba para las cervezas… me lo tendría que pasar con agua y creo que así se atora. Lo bueno es que mi tío pagó.

 

En otra ocasión que estaba por esa ciudad construida sobre una laguna, buscaba un lugar para comer por Insurgentes de nuevo. Recordar el costo de esos cortes me hizo ser cauto y buscar algo más acorde a mis posibilidades.

 

Los ¿valets? encargados de estacionar los autos que llegan a los restaurantes, hacen que los comensales no tengan que caminar más allá de la puerta de donde han decidido comer. Además, así no cruzan la banqueta con puestos que venden, tacos, garnachas, caldos, ensaladas, hamburguesas, pizzas, sushi, tortas de tamal, jugos y tantas cosas más.

 

La gente que llega al restaurante en auto nunca tiene que cruzar con los puestos de comida y es muy probable que quienes comen en los puestos de comida nunca vayan a entrar a los restaurantes.

 

Mundos que coinciden pero no se ven, como si fueran dimensiones lovcraftianas que sólo pueden encontrarse por un portal abierto con algún hechizo registrado en el Necronomicón, libro escrito por el árabe loco Abdul Alhazred,

 

Estos mundos distintos me hacen recordar la película Metrópolis de Fritz Lang (1927) declarada como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO. En esa película, existen dos mundos. Uno superior donde la armonía, confort y felicidad son la norma. Para que este mundo exista, debe apoyarse en otro, el inframaundo, un lugar dónde la única razón de ser y de vivir es el trabajo, no hay más. Como cuando los adultos mayores sólo pueden encontrar sentido a su vida por medio de trabajar, como si no lo hubieran hecho ya suficiente.

 

El caso es que en Metrópolis los del mundo superior viven del trabajo de los del inframundo, pero no saben que éste existe. Los del Inframundo tampoco saben para qué trabajan. No diré lo obvio de la metáfora marxista. Sin afán de estropear el desenlace a quien quiera verla, sólo diré que los mundos chocan entre si cuando María, una maestra de los trabajadores lleva a sus alumnos a que conozcan el mundo de la superficie. No sé si es posible la influencia de la idea de los intelectuales orgánicos de Gramsci, pero definitivamente ilustra el papel que Giroux le da a los maestros en la pedagogía crítica.

 

Lo que ignoro también, pero tal vez sería digno de un análisis más profundo es qué tanto la gente de un mundo depende de otro. Los que comen en puestos tal vez sean los empleados de los que comen en restaurantes, tal vez son economías distintas que no se trastocan, tal vez unos sean clientes de los otros, pero no en la comida evidentemente. ¿Son mundos separados? ¿Paralelos? ¿Multiversos?

 

El 11 de octubre, el municipio realizó la primera consulta para elaborar el nuevo Plan Municipal de Desarrollo. El evento estuvo planeado para cuatro horas. Cualquier persona que ha trabajado en metodologías para talleres  o consultas de este tipo, sabe lo valioso, del tiempo. Cada minuto cuenta. Pero en esta consulta se dieron el lujo de retrasarse una hora… ¿por qué? Por qué era necesario que el Alcalde llegará a saludar. Luego el Director del IMIP, lugar donde se realizó la consulta, dijo que nos tratarían a los ciudadanos como nos lo merecíamos.

 

En un mundo está la voluntad de participar y aportar, en otro esta la necesidad de ver un público ¿cautivo? En un mundo se le paga a los funcionarios para que atiendan a los ciudadanos y cumplan con la ley, en el otro los ciudadanos tienen que sacrificar su tiempo, como si este no tuviera costo alguno.

 

En el caso de los restaurantes y puestos de los que hablé, no sé, no entiendo si la gente de un mundo sea necesaria para el otro. Esto me hace pensar en cuando acusan a gobiernos de formar escuadrones de la muerte para deshacerse de indeseables. Gente que según un grupo es mejor si no existen.

 

¿O será posible algún tipo de convivencia simbiótica?

 

Pero en el caso de los gobiernos, ellos si viven de los ciudadanos, desde que necesitan su voto hasta por el pago de impuestos, permisos, multas, etcétera. Aun así, viven en mundos diferentes. Siempre he dicho que si en lugar de autos y combustible los funcionarios viajaran en transporte público, entonces el problema de transporte en esta ciudad estaría resuelto desde hace mucho tiempo.

 

Debemos entender que los funcionarios nunca, nunca, nunca, van a entender el mundo cómo el resto de la población. Es cierto que muchas veces los funcionarios salen de gente común, pero tal vez sólo se necesita el primer sueldo o un poco de poder para perder el piso. Siempre hay excepciones, claro está.

 

Desde mi perspectiva nos quedan dos alternativas. Vivir en un mundo al margen de la institucionalidad gubernamental, evadiendo la ley, la participación, reglamentos y acuerdos. La otra opción es exigir más a los funcionarios, comunicar lo que hacen, sus yerros y aciertos, pagarles su labor con el voto a favor o en contra.

 

A la sociedad los funcionarios nos salen caros, y no pueden vigilar al transporte público, retirar los pendones de los postes, mantener el sistema hidráulico, brindar seguridad pública, resolver investigaciones ministeriales y muchos pendientes que tienen todavía. Debemos hacerlos atender y resolver lo que deben hacer en nuestro mundo, porque ellos en su mundo están muy cómodos y no dan muestra de querer vivir como lo hacen los que están fuera del presupuesto.

 

 

 

 

Hernán Ortiz
jhiiio@hotmail.com

jhortiz@uacj.mx

 

 

No al despojo de la tierra.
PARTICIPA:
http://noalcercoenlomas.wordpress.com


 

 Hernán Ortiz, Maestro en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y antropólogo por la Universidad Veracruzana. Actualmente  desempeña como Docente Investigador en la UACJ y es director de la Organización Ciudadanos por una Mejor Administración Pública (http://www.cimap.org.mx)

 

 


Martes, 16 de Octubre de 2018

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