Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


Más Trasfondo

Juego de Ojos

La bestia


Miguel Ángel Sánchez de Armas


Era un joven de intensos ojos azules, apuesto como gacela y dado a la melancolía, seductor de mujeres y hombres, que un día comenzó a perder la vista y dejó su vida de molicie en Londres para irse a vivir al Sudán. En los siguientes años se convirtió en uno de los más extraordinarios peregrinos y escritores del siglo, tan grande como los novelistas de aventuras del XIX pero a diferencia de muchos de ellos, trotamundos real y no mental.

Hablo de Bruce Chatwin, una de las personalidades literarias más atractivas de República Literaria, aunque su obra sigue siendo poco conocida en México. Hace años Federico Campbell le dedicó una de sus “Horas del lobo” en Milenio, pero hasta donde sé los lectores aztecas de este inglés errante forman un club tan hermético y reducido como en su tiempo fueron los seguidores mexicas de J.R.R. Tolkien.


Más Juego de Ojos

 

MarcaPasos

LA SUCESIÓN EN LA UACJ PARA EL PERIODO 2018-2024


Leobardo Alvarado


La sucesión en la rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) esta próxima. Hasta hoy en día la situación es de polarización. Contrario a lo que algunas voces sugieren en cuanto a que pesará la división de grupos en la elección, tal vez lo que hay es un alto potencial para caminar en el sentido de la construcción de un proyecto universitario académico. La pregunta que debe hacerse es si por encima de nombres y posturas personales y de grupo, por primera vez las y los académicos, estudiantes y administrativos de la UACJ en conjunto pueden ponerse por encima de las discusiones que actualmente están en los extremos, para de manera abierta buscar construir un consenso de un proyecto académico para la comunidad universitaria y que beneficie a la ciudad.


Más MarcaPasos

 

desde
España


¿Puede el ''efecto mariposa'' provocar una nueva recesión económica mundial?

Germán Gorraiz Lopez

La posibilidad real de la tercera ola de la recesión estaría pasando desapercibida para la mayoría de Agencias de Calificación debido a la desconexión con la realidad que les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados, con lo que se cumpliría la famosa frase del iconoclasta John Kenneth Galbraiht. ”Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”. Así, el ” efecto mariposa” trasladado a sistemas complejos como la Bolsa de Valores, tendría como efecto colateral la imposibilidad de detectar con antelación un futuro mediato pues los modelos cuánticos que utilizan serían tan sólo simulaciones basadas en modelos precedentes (Teoría de la Inestabilidad financiera de Minsky), con lo que la inclusión de tan sólo una variable incorrecta o la repentina aparición de una variable imprevista provoca que el margen de error de dichos modelos se amplifique en cada unidad de tiempo simulada hasta exceder incluso el límite estratosférico del cien por cien, dando lugar a un nuevo estallido o crash bursátil.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Juego de Ojos
 

 

Ve y dilo en la montaña

Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.  

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

 

 

 

Ve y dilo en la montaña

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

         Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

 

         Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.   

 

         James Arthur Baldwin nació en el barrio negro neoyorquino de Harlem en 1924, en plena depresión. Hijo de un predicador fanático y autoritario, y de una mujer cuya ocupación principal era echar hijos al mundo, Baldwin se convirtió en la voz literaria de los negros norteamericanos principalmente durante las luchas civiles de la década de los sesenta. Su amor por los libros era tan grande como el odio a su padre. En Apuntes de un hijo de la tierra, uno de sus más conocidos ensayos, nos presenta desde el primer párrafo una brutal introducción a su vida:

 

          “El 29 de julio de 1943 mi padre murió. El mismo día, unas horas después, nació el último de sus hijos.

 

          “Durante el mes anterior, mientras esperábamos el desenlace de estos acontecimientos, había tenido lugar en Detroit una de las más sangrientas revueltas raciales del siglo. Unas cuantas horas después de la ceremonia fúnebre de mi padre, cuando su cuerpo aguardaba en la capilla, un motín racial se desató en Harlem [...]

 

         “El día del funeral de mi padre cumplí 19 años. Lo llevamos al cementerio entre despojos de injusticia, anarquía, descontento y odio. Me parecía que Dios mismo había orquestado, para conmemorar el fin de la vida de mi padre, la más sostenida y brutalmente disonante de las obras. Y me parecía también que la violencia que nos rodeaba mientras mi padre se iba de este mundo había sido concebida como un correctivo para la arrogancia de su hijo mayor [...]

 

         “Había decidido rebelarme en su contra por las condiciones de su vida y por las condiciones de nuestra vida, pero cuando llegó su fin comencé a interrogarme sobre esa vida y también, de una manera no antes conocida, me hice aprehensivo acerca de la mía”.

 

         Resulta por lo menos asombroso, después de esta descarnada confesión, saber que Baldwin siguió los pasos del muerto y que adolescente aún fue consagrado como ministro y predicador en la iglesia Fireside de Harlem, barrio que habría de convertirse en el centro literario e intelectual de la comunidad negra norteamericana y escenario de violentas manifestaciones durante el movimiento pro derechos civiles del siglo pasado. Quizá una explicación sea que aquél era en realidad su padrastro pues James fue hijo ilegítimo. Otra, que las misteriosas tensiones en la relación padre-hijo se manifiestan en conductas de complejidad insondable. Sea como fuere, en el púlpito Baldwin se tropezó con la que sería su verdadera vocación, la literatura, aunque ese encuentro no sería evidente de inmediato y pasaría a formar parte del arcano bagaje con el que se ensambla el espíritu de los seres humanos.

 

         En uno de sus numerosos ensayos, casi todos salpicados con pasajes de su propia biografía, asentó que sus tres años en el púlpito lo convirtieron en escritor porque vivió expuesto a la gran desesperación y simultánea gran belleza de la grey a su cargo. Creo que a Baldwin le sucedió lo que al novelista indio R. K. Narayan, quien se alejaba de las ventanas pues desde ellas son visibles millones de historias. Y viéndolo bien, ¿no es lo que pasa a los periodistas, escritores y otros creadores que andan por la vida con los ojos abiertos? En rigor, no hay que ir muy lejos para obtener material.

 

         Baldwin dejó los hábitos y transitó por una serie de empleos manuales antes de establecerse en el barrio bohemio neoyorquino de Greenwich Village y comenzar su vida de escritor. Ahí sobrevivió publicando reseñas de libros en el diario The New York Times e hizo amistad con el autor Richard Wright, quien habría de ayudarlo a conseguir una beca con la cual en 1948 viajó a Francia y a Suiza.

 

         Una vez más vemos cómo, de manera que me resisto a creer sea accidental, una carrera literaria se entrelaza con el periodismo. Durante su estancia en el Village (crisol de espíritus creativos de todas las nacionalidades y razas) Baldwin, no siendo precisamente un reportero, sí fue un periodista especializado que se ganaba la vida escribiendo para los diarios reseñas de los libros que devoraba día y noche.

 

         En 1953 publicó su primera novela, Ve y dilo en la montaña, obra en la que resalta el fuerte acento adquirido en sus años de predicador y que de acuerdo a los críticos, le consagró como el más sobresaliente comentarista negro sobre la condición de los de su raza en los Estados Unidos. La siguiente, El cuarto de Giovanni (1956), es una historia de amor homosexual; Apuntes de un hijo de la tierra (1955) y Nadie sabe mi nombre (1961) son libros de ensayos y memorias de su juventud. Baldwin es autor además de Otro país (1962), La próxima vez el fuego (1963), Blues para míster Charlie (1964), Dime cuánto hace que se fue el tren (1968), Sin nombre en la calle (1972) y los ensayos agrupados en El precio de la entrada (1985), entre otros títulos.

 

          El tratamiento de temas a partir de su abierta preferencia homosexual hizo a Baldwin blanco de acerbas críticas desde los mismos círculos que se beneficiaron con su aporte intelectual y militancia por los derechos de la minoría de color. Eldrige Cleaver, uno de los notorios “Panteras Negras”, lo acusó de exhibir en su obra un “doloroso y total odio hacia los negros”.

 

         “Supongo”, respondió el autor, “que todo escritor siente que el mundo en el que nació es nada menos que una conspiración contra el cultivo de su talento”.

 

         El próximo mes de agosto, 90 aniversario del natalicio de Baldwin, se cumplen también 51 de aquella jornada histórica en que millones de norteamericanos escucharon en Washington a Martin Luther King pronunciar la portentosa oración que bajo el título “Tengo un sueño”, habría de convertirse en el programa de la lucha contra la discriminación racial en Estados Unidos y el resto del mundo.

 

          Dos existencias destinadas a cruzarse. Mi lado racional puede descartarlo, pero el mágico dice que en lo humano no hay nada accidental, y como Edmundo Valadés, sostengo que hay vidas y obras que están destinadas a complementarse. Llámese como sea, hay entre Baldwin y King coincidencias por lo menos notables, cuando no estremecedoras. Negros, hijos de predicadores y ellos mismos ministros del púlpito, seres de gran potencia intelectual, inconformes, creativos y atormentados por la obsesión de un cambio posible y de una vida mejor.

 

          “Tengo un sueño -exclamó King ante miles de compatriotas reunidos en Washington el 22 de agosto de 1963- de que mis cuatro pequeños hijos un día habitarán un país en el que no se les juzgue por el color de su piel, sino por la entereza de su carácter”.

 

         Baldwin, por su parte, escribiría en un recuerdo sobre su niñez en Harlem: “Sabía que era negro, desde luego, pero también sabía que era inteligente. Ignoraba cómo utilizaría mi inteligencia, incluso si podría aplicarla, pero eso era lo único que poseía”.

 

         No lo sé de cierto, pero es casi seguro que Baldwin estuviera entre la multitud frente al monumento a Lincoln aquel jueves de verano, pues desde principios de los sesenta había regresado de su autoexilio para incorporarse a la lucha al lado de King, sin dejar de buscarse a sí mismo. Otra faceta de este creador: su compromiso con la democracia y contra la opresión. Producto de muchas minorías (negro, pobre, homosexual,  periodista y escritor) en un momento de su exilio decidió que además de su participación intelectual debía ensuciarse las manos como militante. Así, retornó a Estados Unidos y viajó extensamente por las regiones de mayor discriminación racial. Producto de ese tiempo fueron Apuntes de un hijo de la tierra y La próxima vez el fuego.

 

          Aparentemente esa época de su vida también fue amarga y llegó a la conclusión de que las cosas cambiarían sólo por la vía de la violencia. Después del asesinato de sus amigos Martin Luther King y Malcolm X, regresó al extranjero en donde no sólo pudo cultivar una mejor perspectiva de su existencia, sino que encontró una solitaria libertad para su oficio de escritor. “Una vez inmerso en otra civilización –escribió- te obligas a examinar la propia.” James Baldwin, como King y millones de negros norteamericanos, fue producto de ese encuentro forzado y doloroso que conocemos como esclavitud.

 

          Al terminar de redactar estas líneas, por una extraña asociación de ideas recuerdo la novela de Harper Lee, Para matar un ruiseñor, y me pregunto si, guardadas las distancias y circunstancias, James Baldwin podría ser considerado el Atticus Finch de los derechos civiles negros...

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

sanchezdearmas@gmail.com

juegodeojos@gmail.com

Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

 

 

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Miguel Ángel Sánchez de Armas. : Profesor del postgrado en comunicación de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. Doctor en comunicación por la Universidad de Sevilla. Autor de diversos libros, entre ellos Apuntes para una historia de la televisión mexicana; El enjambre y las abejas: reflexiones sobre comunicación y democracia, y En estado de gracia. Conversaciones con Edmundo Valadés. Fundador de la Revista Mexicana de Comunicación y de la Fundación Manuel Buendía, A.C. Ha sido conferencista en universidades del país y del extranjero y tiene numerosas participaciones en congresos nacionales e internacionales. Ejerce el periodismo desde 1968. Su columna semanal “Juego de ojos” se publica en México, Estados Unidos, Sudamérica y España.

 


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Gotera

    Quiero mi tete.!!!
    Es que no son tres años, es mucho menos. Por eso la prisa.
    Para efectos electorales hasta menos de 24 meses lo que resta al gobernador para tratar de cambiar la voluntad de los juarenses de cara al '21.
    Claro que no podrá obtener mayoría, como no la tuvo en estas últimas elecciones en donde consiguió para su partido un muy fracasado tercer lugar --lo que viene a probar que los fronterizos no votaron por él hace dos años, sino en contra su antecesor, César Duarte--.
    Y así,  vencido y convencido de que no pudo arrebatar a Cabada la alcaldía, como se lo propuso en publico, ahora ya despojado de bravuconería y arrogancia, lo que un humilde Corral busca es al menos una mejor parte de los sufragios locales.
    No la gran tarascada, no se puede, pero sí una porción que no sea tan menor y que, combinada con la bolsa de papeletas que recabe en el resto del estado, le permita dejar sucesor.
    Eso, eso es lo que de verdad importa.
    Promordial para sus planes de tirarle a la grande, pues como perdedor se le dificultaría acceder al carril de las presidenciales.
    Así que en delante, los habitantes de esta la capital electoral y económica, verán al susodicho hasta en la sopa.
    El inquilino de (soy todo) Palacio prácticamente trasladará trono y corte a esta desolada comarca para vaciar dádivas y el presupuesto negado por dos años y, claro, inflar de nuevo como divertido brinca-brinca, aquella su incumplida frase de campaña...a Juárez lo que merece.


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Contexto


México:
año nuevo,
gobierno viejo

flecha

Leviatán

Viva Méjico


Ramón Quintana Woodstock

 

Me emociona que les emocione que estén emocionados por la independencia de Méjico, me da harto gusto ver como en el cumpleaños de Porfirio Díaz nos pongamos patrioteros, luego el presidente en turno hace el ridículo antes miles de ridículos que se sienten ridículamente Mexicanos porque se ponen unas garras horribles que llevan tufo de campesino revolucionario, con colores patrios; la verdad es que esa ropa lo único que hace es disimular la panzota de ella y de el, de ahí en más no sirve para maldita la cosa.



Más Leviatán

La Nota Nostra

El recuento de lo abyecto

 

Ramón Quintana Woodstock

 

1- La Chona Challenge. No solo se demuestra que sabes maniobrar un auto también exhibe el gusto por la música: reguetón, sierreña, narco-corrido, etc.

2- El video de Thalía donde dice: ¿están ahí? ¿me oyen? ¿me escuchan? La ahora señora Motola no deja esa prosodia de niña rica pero idiota, pedante y ñoña.

3- El discurso de la Maestra Gordillo. Escogió el día que los chicos regresaban a la escuela, y en él se declara inocente y perseguida. “es mejor reaventarse así misma” sentenció el engendro político.

 

Mediometro

La desatada cacería de agentes ministeriales a manos de sicarios ¿se debe a?
Represalia al buen desempeño policiaco
Disputa entre grupos internos
Ataques casuales, inconexos
'Acalambramiento' al gobernador
Por favorecer a uno de los cárteles
Al 'cobro' de pérdidas por acciones policiacas
Respuesta a las advertencias oficiales
Acción de predominio narco en la entidad
Generar desgobierno con objetivo electoral
     Resultados

DesdeJuárez

Ponemos nuestra seguridad en sus manos ¿confías en la policía?

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

En clase una alumna se quejaba que cómo era posible que Juárez recibiera un premio como una de las mejores ciudades para habitar siendo el caos que es. También cuestionó que cómo con tanta violencia Juárez, la policía fuera reconocida como una de las mejores del país.

¿Qué pensaría si le digo que yo fui parte del proceso que reconoce a la policía como una de las mejores del país?

El salón quedó en silencio, los ojos contrariados parecían una sola mirada. Un alumno trato de descifrar un inexistente enigma, lo que el profe quiere es que imaginemos…


Mas Juárez

A la Cabeza

Javier Corral

 

Francisco Flores Legarda

 

"Así como la melancolía es el recuerdo de la felicidad, el sufrimiento es el recuerdo del dolor".
Jodorowsky


La tentación del absolutismo hace olvidar a los políticos los principios que un dijeron eran su motivación de participación en la función pública.


Pudiera afirmar sin temor a equivocarme, que ese lamentable cambio de piel ocurrió ya en Javier Corral Jurado desde que asumió la gubernatura de Chihuahua.


El autoritarismo, entendido como forma de gobierno autoritario, se ha dado a lo largo de la Historia de la Humanidad. El autoritarismo es una de las características de sistemas dictatoriales. Ejemplos actuales de autoritarismo, por citar solo dos casos que los mexicanos hemos observado con interés desde hace un buen rato, pueden ser el Gobierno de Corea del Norte o el singular ejercicio del poder de Nicolás Maduro en Venezuela.


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