Flash Informativo... (...) lo que ha sucedido en el escándalo de la Auditoría Superior del Estado es lo que en el argot populachero se llama un oso, que si fuera un ridículo circunstancial no tendría importancia, pero se trata de algo verdaderamente grave.../ Jaime García Chávez (Cartas al director)
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Trasfondo

Breve análisis del concurso electoral Chihuahua 2016

 

Carlos Murillo González

Si los resultados no se transforman en los tribunales, de acuerdo a la amenaza del PRI por impugnarlos, la votación del concurso electoral en Chihuahua marca el retorno del PAN a la gubernatura, la mayoría de los municipios y del congreso, además de la primera ocasión de un gobierno municipal, el de Juárez, en manos de un candidato sin partido.


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Juego de Ojos

Masacre


Miguel Ángel Sánchez de Armas


Día 1.- Un equipo forense alemán investigó una masacre brutal y los resultados de la investigación comienzan a ser divulgados. Luego de prolongadas y exhaustivas pesquisas en la escena del crimen, los expertos emitieron un informe que ha sido calificado como “escalofriante” por quienes lo han conocido.

“El estudio de los restos, que fueron encontrados en el 2006 y están en muy mal estado, ha revelado que las víctimas fueron golpeadas con objetos contundentes […]. Sistemáticamente sufrieron la rotura de la parte inferior de sus piernas”, sostiene el reporte, en donde se indica que “el estudio de las fracturas que les provocaron antes de morir, indican claramente que [las víctimas] fueron torturadas y/o mutiladas cuando ya estaban muertas”, según trascendió en fuentes de la Academia de Ciencias.


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MarcaPasos

LOS ZAPATISTAS LO VINIERON A JODER TODO HACIA EL 2018


Leobardo Alvarado


Mal día para el México vacuo. ¿Será que es el adiós a la posibilidad de acuerdos en pro de un frente amplio y común para las elecciones del 2018? Como sea, son bienvenidos los zapatistas. Así será el camino por el que habrá de transitar México hacia las próximas elecciones federales en las que se ha de elegir al o la siguiente presidente, hombre o mujer, y quien gobierne a ésta maltrecha nación. ¿Quiénes y cuántos podrán decir que no a defender la tierra? ¿A cuántas personas incluye o deja fuera el discurso contundente que pretenden los zapatistas para esa elección con una candidatura independiente y anticapitalista? De una vez va la pregunta, ¿Y usted, por quién votaría? Quién sabe, pero lo cierto es que los zapatistas han venido a joder su comodidad.


Más MarcaPasos

 

desde
España


¿La sombra del impeachment planea sobre Donald Trump?

Germán Gorraiz Lopez

El actual sistema dominante o establishment estadounidense utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas, teniendo como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano, ambos fagocitados por el lobby judío.

Para intentar explicar la sorpresiva victoria de Trump, inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” como “una vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se estaría gestando en EEUU y que terminará por provocar un cambio cualitativo en el status quo actualmente imperante“.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Juego de Ojos
 

 

Ve y dilo en la montaña

Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.  

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

 

 

 

Ve y dilo en la montaña

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

         Leo en Tiempo de morir -el estrujante testimonio sobre el motín de la cárcel de Attica en 1971- el pasaje del  agitado encuentro de Tom Wicker con James Baldwin. Wicker, reportero, rubio y waspiano, grita a Baldwin, escritor negro y revolucionario, que gustoso daría su piel blanca a cambio del talento literario de su amigo.

 

         Wicker era un reconocido periodista, jefe de la corresponsalía en Washington del New York Times. Frecuentaba los círculos intelectuales, políticos y económicos de la capital del imperio. Sus columnas eran lectura obligada entre la clase dominante, en donde nadie olvidaba que durante cuatro horas el viernes 22 de noviembre de 1963, sus despachos fueron las únicas noticias del atentado a Kennedy en Dallas. Vivía en una gran casa, sus hijos asistían a los mejores colegios… pero se sentía fracasado: sus aspiraciones literarias quedaron en seis novelas que no cambiaron el mundo; tenía sobrepeso y vivía un divorcio. En la tarde del 10 de septiembre de 1971, después del almuerzo en un exclusivo club privado, recibió la noticia de que los presos amotinados en Attica lo querían como testigo de las negociaciones con las autoridades; y de esa experiencia nació Tiempo de morir, quizá el motivo de la discusión con Baldwin.   

 

         James Arthur Baldwin nació en el barrio negro neoyorquino de Harlem en 1924, en plena depresión. Hijo de un predicador fanático y autoritario, y de una mujer cuya ocupación principal era echar hijos al mundo, Baldwin se convirtió en la voz literaria de los negros norteamericanos principalmente durante las luchas civiles de la década de los sesenta. Su amor por los libros era tan grande como el odio a su padre. En Apuntes de un hijo de la tierra, uno de sus más conocidos ensayos, nos presenta desde el primer párrafo una brutal introducción a su vida:

 

          “El 29 de julio de 1943 mi padre murió. El mismo día, unas horas después, nació el último de sus hijos.

 

          “Durante el mes anterior, mientras esperábamos el desenlace de estos acontecimientos, había tenido lugar en Detroit una de las más sangrientas revueltas raciales del siglo. Unas cuantas horas después de la ceremonia fúnebre de mi padre, cuando su cuerpo aguardaba en la capilla, un motín racial se desató en Harlem [...]

 

         “El día del funeral de mi padre cumplí 19 años. Lo llevamos al cementerio entre despojos de injusticia, anarquía, descontento y odio. Me parecía que Dios mismo había orquestado, para conmemorar el fin de la vida de mi padre, la más sostenida y brutalmente disonante de las obras. Y me parecía también que la violencia que nos rodeaba mientras mi padre se iba de este mundo había sido concebida como un correctivo para la arrogancia de su hijo mayor [...]

 

         “Había decidido rebelarme en su contra por las condiciones de su vida y por las condiciones de nuestra vida, pero cuando llegó su fin comencé a interrogarme sobre esa vida y también, de una manera no antes conocida, me hice aprehensivo acerca de la mía”.

 

         Resulta por lo menos asombroso, después de esta descarnada confesión, saber que Baldwin siguió los pasos del muerto y que adolescente aún fue consagrado como ministro y predicador en la iglesia Fireside de Harlem, barrio que habría de convertirse en el centro literario e intelectual de la comunidad negra norteamericana y escenario de violentas manifestaciones durante el movimiento pro derechos civiles del siglo pasado. Quizá una explicación sea que aquél era en realidad su padrastro pues James fue hijo ilegítimo. Otra, que las misteriosas tensiones en la relación padre-hijo se manifiestan en conductas de complejidad insondable. Sea como fuere, en el púlpito Baldwin se tropezó con la que sería su verdadera vocación, la literatura, aunque ese encuentro no sería evidente de inmediato y pasaría a formar parte del arcano bagaje con el que se ensambla el espíritu de los seres humanos.

 

         En uno de sus numerosos ensayos, casi todos salpicados con pasajes de su propia biografía, asentó que sus tres años en el púlpito lo convirtieron en escritor porque vivió expuesto a la gran desesperación y simultánea gran belleza de la grey a su cargo. Creo que a Baldwin le sucedió lo que al novelista indio R. K. Narayan, quien se alejaba de las ventanas pues desde ellas son visibles millones de historias. Y viéndolo bien, ¿no es lo que pasa a los periodistas, escritores y otros creadores que andan por la vida con los ojos abiertos? En rigor, no hay que ir muy lejos para obtener material.

 

         Baldwin dejó los hábitos y transitó por una serie de empleos manuales antes de establecerse en el barrio bohemio neoyorquino de Greenwich Village y comenzar su vida de escritor. Ahí sobrevivió publicando reseñas de libros en el diario The New York Times e hizo amistad con el autor Richard Wright, quien habría de ayudarlo a conseguir una beca con la cual en 1948 viajó a Francia y a Suiza.

 

         Una vez más vemos cómo, de manera que me resisto a creer sea accidental, una carrera literaria se entrelaza con el periodismo. Durante su estancia en el Village (crisol de espíritus creativos de todas las nacionalidades y razas) Baldwin, no siendo precisamente un reportero, sí fue un periodista especializado que se ganaba la vida escribiendo para los diarios reseñas de los libros que devoraba día y noche.

 

         En 1953 publicó su primera novela, Ve y dilo en la montaña, obra en la que resalta el fuerte acento adquirido en sus años de predicador y que de acuerdo a los críticos, le consagró como el más sobresaliente comentarista negro sobre la condición de los de su raza en los Estados Unidos. La siguiente, El cuarto de Giovanni (1956), es una historia de amor homosexual; Apuntes de un hijo de la tierra (1955) y Nadie sabe mi nombre (1961) son libros de ensayos y memorias de su juventud. Baldwin es autor además de Otro país (1962), La próxima vez el fuego (1963), Blues para míster Charlie (1964), Dime cuánto hace que se fue el tren (1968), Sin nombre en la calle (1972) y los ensayos agrupados en El precio de la entrada (1985), entre otros títulos.

 

          El tratamiento de temas a partir de su abierta preferencia homosexual hizo a Baldwin blanco de acerbas críticas desde los mismos círculos que se beneficiaron con su aporte intelectual y militancia por los derechos de la minoría de color. Eldrige Cleaver, uno de los notorios “Panteras Negras”, lo acusó de exhibir en su obra un “doloroso y total odio hacia los negros”.

 

         “Supongo”, respondió el autor, “que todo escritor siente que el mundo en el que nació es nada menos que una conspiración contra el cultivo de su talento”.

 

         El próximo mes de agosto, 90 aniversario del natalicio de Baldwin, se cumplen también 51 de aquella jornada histórica en que millones de norteamericanos escucharon en Washington a Martin Luther King pronunciar la portentosa oración que bajo el título “Tengo un sueño”, habría de convertirse en el programa de la lucha contra la discriminación racial en Estados Unidos y el resto del mundo.

 

          Dos existencias destinadas a cruzarse. Mi lado racional puede descartarlo, pero el mágico dice que en lo humano no hay nada accidental, y como Edmundo Valadés, sostengo que hay vidas y obras que están destinadas a complementarse. Llámese como sea, hay entre Baldwin y King coincidencias por lo menos notables, cuando no estremecedoras. Negros, hijos de predicadores y ellos mismos ministros del púlpito, seres de gran potencia intelectual, inconformes, creativos y atormentados por la obsesión de un cambio posible y de una vida mejor.

 

          “Tengo un sueño -exclamó King ante miles de compatriotas reunidos en Washington el 22 de agosto de 1963- de que mis cuatro pequeños hijos un día habitarán un país en el que no se les juzgue por el color de su piel, sino por la entereza de su carácter”.

 

         Baldwin, por su parte, escribiría en un recuerdo sobre su niñez en Harlem: “Sabía que era negro, desde luego, pero también sabía que era inteligente. Ignoraba cómo utilizaría mi inteligencia, incluso si podría aplicarla, pero eso era lo único que poseía”.

 

         No lo sé de cierto, pero es casi seguro que Baldwin estuviera entre la multitud frente al monumento a Lincoln aquel jueves de verano, pues desde principios de los sesenta había regresado de su autoexilio para incorporarse a la lucha al lado de King, sin dejar de buscarse a sí mismo. Otra faceta de este creador: su compromiso con la democracia y contra la opresión. Producto de muchas minorías (negro, pobre, homosexual,  periodista y escritor) en un momento de su exilio decidió que además de su participación intelectual debía ensuciarse las manos como militante. Así, retornó a Estados Unidos y viajó extensamente por las regiones de mayor discriminación racial. Producto de ese tiempo fueron Apuntes de un hijo de la tierra y La próxima vez el fuego.

 

          Aparentemente esa época de su vida también fue amarga y llegó a la conclusión de que las cosas cambiarían sólo por la vía de la violencia. Después del asesinato de sus amigos Martin Luther King y Malcolm X, regresó al extranjero en donde no sólo pudo cultivar una mejor perspectiva de su existencia, sino que encontró una solitaria libertad para su oficio de escritor. “Una vez inmerso en otra civilización –escribió- te obligas a examinar la propia.” James Baldwin, como King y millones de negros norteamericanos, fue producto de ese encuentro forzado y doloroso que conocemos como esclavitud.

 

          Al terminar de redactar estas líneas, por una extraña asociación de ideas recuerdo la novela de Harper Lee, Para matar un ruiseñor, y me pregunto si, guardadas las distancias y circunstancias, James Baldwin podría ser considerado el Atticus Finch de los derechos civiles negros...

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

sanchezdearmas@gmail.com

juegodeojos@gmail.com

Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

 

 

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Miguel Ángel Sánchez de Armas. : Profesor del postgrado en comunicación de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. Doctor en comunicación por la Universidad de Sevilla. Autor de diversos libros, entre ellos Apuntes para una historia de la televisión mexicana; El enjambre y las abejas: reflexiones sobre comunicación y democracia, y En estado de gracia. Conversaciones con Edmundo Valadés. Fundador de la Revista Mexicana de Comunicación y de la Fundación Manuel Buendía, A.C. Ha sido conferencista en universidades del país y del extranjero y tiene numerosas participaciones en congresos nacionales e internacionales. Ejerce el periodismo desde 1968. Su columna semanal “Juego de ojos” se publica en México, Estados Unidos, Sudamérica y España.

 


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Gotera

    Oficio de sangre.
    "No pago para que me peguen", decía para los medios informativos el fallecido ex presidente José López Portillo.
    Luego Vicente Fox recomendó no leer los periódicos: "—¡Mejor! Va usted a vivir más contenta", le dijo a su interlocutora.
    Lo mismo el gobernador Jaime Rodríguez 'El Bronco': "Ustedes no compren los periódicos, no lean los periódicos...siempre están cuestionando todo".
    Y la secretaria de estado, Rosario Robles: “los periódicos se hicieron para limpiar los vidrios y como matamoscas".
    Su jefe, el actual Ejecutivo, Peña Nieto cree en la inclinación de los medios por las malas noticias, cuando hay buenas que valen, “y valen mucho”.
    Acá, todo lo contrario, el gobernador, Javier Corral asevera amar y haber traído consigo, porque no había asegura, la libertad de expresión y de prensa.
    En esa ruta de invención, apertura y saneamiento , eliminó de inicio el presupuesto publicitario, luego vino la famosa lista de los reporteros peligrosos y corruptos...y la vez, en desafortunada coincidencia se dice, uno tras otro los impunes asesinatos de Adrián y Miroslava.


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México:
año nuevo,
gobierno viejo

Juan Carlos Martínez Prado

Palabra Mayor

LA ANTEPENULTIMA DE DUARTE

Víctor M. Quintana Silveyra

 

La volvió a hacer. Aunque su sexenio vive sus últimas horas, sigue dando lata. Como el robot de  Terminator I del que ya sólo quedaba una mano con antebrazo mecánico, pero se seguía moviendo para hacer el mal. Así llega César Duarte al final de su gobierno.

Si varias organizaciones de la sociedad civil le impidieron a los serviles diputados imponer la reforma constitucional para crear un sometido Consejo de la Judicatura el jueves pasado, el Congreso vuelve a convocar a período extraordinario para el próximo lunes con ese punto en la agenda. Duarte quiere a toda costa salirse con la suya. Burlase del Pueblo de Chihuahua una y otra vez, hasta el último segundo antes de entregar su agonizante mandato.



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La Nota Nostra

El culo de la vecina

 

Ramón Quintana Woodstock

 

En aquel memorable gobierno de Francisco Barrio, en el estado de Chihuahua, no pasó mucho. Era un hombre chapado a la antigüita y por antonomasia “persinado”, hizo historia en Ciudad Juárez porque enfrentó al sistema del Partido Ratero Institucional, finalmente llegó a la alcaldía y bien ganada.

Desde su encargo como alcalde hizo cosas raras como un programa llamado Barrios unidos con Barrio, ya que por aquel entonces era muy común que en las colonias de esta ciudad hubiera demasiadas pandillas que daban muchos problemas; aquel programa intentaba aglutinar a los pandilleros para que fueran almas de provecho, a través de programas sociales inclusivos y de ocupación --sin dejar de tener su lado porril--

 

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Mediometro

¿A qué obedece el repunte violento con hasta 80 ejecuciones por mes?
No hay tal, es el nivel 'normal'
Falta, o no hay trabajo ministerial
Hay 'arreglo' con gente de la Fiscalía
Faltan armas y capacitación policial
Quieren, no pueden; simple ineficiencia
Ni quieren ni pueden, el hampa los supera
Es ineficacia de la policía preventiva
Aún es parte de 'la guerra vs el narco'
No importa: 'se están matando entre ellos'
     Resultados

DesdeJuárez

Cosa buena, cosa mala

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Hemos empezado mal.

También bien, pero mal.

Me explico y seré breve.

Por un lado tenemos el hecho de que la ciudad se cae a pedazos, literalmente, se abren boquetes bajo los autos o camiones. Lo he visto con estos malditos ojos que se comerán los gusanos. Otro hecho es que no tenemos una total cobertura de alumbrado público. Otro más, que la policía no alcanza a vigilar  toda la ciudad para proteger a la ciudadanía, por eso tiran tantos cuerpos por las calles, al menos uno al día y eso es terrible. Los servicios de salud, de bomberos, de transporte público, no cubren toda la ciudad.

No son percepciones, son hechos.

¿Por qué sucede esto?


Mas Juárez

chileKNqueso

El voto del miedo

 

Francisco Flores Legarda


“-¿Por qué siento que estoy solo?
-Porque no sabes estar contigo mismo.”

Jodorowsky


El centro de la elección del Estado de México no está en las demandas de la ciudadanía, no gira sobre los problemas que padecen. Como es costumbre en nuestra imperfecta democracia, la decisión electoral se da con base en la discusión sobre quién es menos corrupto, o quién es más corrupto para alcanzar el gobierno en disputa. La definición, se desliza, es quiénes declinan por quién. La declinación no tiene que ser formal, se puede pactar en secreto. También se puede recurrir al voto de castigo, del miedo o al voto útil. Se ve difícil, para cualquier candidato, ganar por su propia fuerza política, de manera evidente el del PRI, desde el principio ha formado una coalición.


Mas chileKNqueso

 

 

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