Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


Más Trasfondo

Juego de Ojos

Medio pan y un libro


Miguel Ángel Sánchez de Armas


La lectura y los lectores son visitantes frecuentes de esta columna. Esto es lógico pues soy un aprendiz de escribidor que adquirió precozmente un vicio que ni castigos ni sangre han aliviado: la pasión por los libros.

Ya mayor conocí a Edmundo Valadés y él me dijo que leer es “nunca más volver a estar solo”. Supe que Gorki encontraba que al recrear sus lecturas las distorsionaba y les agregaba cosas de su propia experiencia porque literatura y vida se le habían fundido en una sola esencia. Para él un libro era una realidad viviente y parlante. Menos “una cosa” que todas las “otras cosas” creadas o por crearse. Más adelante no me sorprendió enterarme que Goethe también creía que al leer no es que aprendamos, sino que nos transformamos, y alguna vez me pregunté cómo había sido que Vasconcelos hablara de libros que se leen de pie y libros que se leen sentados, estando seguro de que había sido yo el autor de esta máxima.


Más Juego de Ojos

 

MarcaPasos

LA SUCESIÓN EN LA UACJ PARA EL PERIODO 2018-2024


Leobardo Alvarado


La sucesión en la rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) esta próxima. Hasta hoy en día la situación es de polarización. Contrario a lo que algunas voces sugieren en cuanto a que pesará la división de grupos en la elección, tal vez lo que hay es un alto potencial para caminar en el sentido de la construcción de un proyecto universitario académico. La pregunta que debe hacerse es si por encima de nombres y posturas personales y de grupo, por primera vez las y los académicos, estudiantes y administrativos de la UACJ en conjunto pueden ponerse por encima de las discusiones que actualmente están en los extremos, para de manera abierta buscar construir un consenso de un proyecto académico para la comunidad universitaria y que beneficie a la ciudad.


Más MarcaPasos

 

desde
España


¿Anticipan Venezuela y Argentina una ciclogénesis económica en América Latina?

Germán Gorraiz Lopez

La conjunción de una nueva crisis del petróleo que podría elevar los precios hasta los 100 $ el barril para finales del 2018 con la excesiva fortaleza del Dólar podría provocar una ciclogénesis económica en América Latina y el Caribe.

La tormenta perfecta: Petróleo y Dólar

Los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, inventarios que habrían sufrido una caída por debajo de la media de los últimos cinco años. Ello, aunado con un aumento de la demanda energética mundial cercana a 1,5 millones de barriles al año, el recorte de producción pactado entre Rusia y la OPEP y una peligrosa caída de la producción en países como Venezuela (600 mil barriles menos al día), Angola (300 mil barriles menos al día), posibles disrupciones en el bombeo de países inestables como Nigeria y Libia y el incremento de sanciones de EEUU a Irán podría desembocar en un recorte de 1,5 millones barriles, lo que conllevará un peligroso incremento de los precios del crudo hasta niveles de los 100 $ barril para finales del 2018.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Juego de Ojos
 

 

En defensa de la palabra

Hace 36 años, el entonces gobernador-cacique de Guerrero, Rubén Figueroa, lanzó amenazas contra Manuel Buendía nada menos que en la sede del Poder Ejecutivo después de una audiencia con el presidente José López Portillo. En respuesta, una impresionante movilización ciudadana y profesional se congregó alrededor del periodista en un desayuno en el antiguo hotel Del Prado el 17 de julio de 1979.

Ahí, ante sus pares y frente a una multitud de lectores que desbordaba el salón, con serena emoción don Manuel dijo:

“Allá, en los pueblos del interior, es donde el periodismo requiere auténtica valentía personal, porque las banquetas son demasiado estrechas para que no se topen de frente -por ejemplo- el periodista y el comandante de policía de quien aquél hizo crítica en la edición de esa misma mañana. Aquí la incomodidad más seria que sufrimos es la de no encontrar mesa en nuestro restaurante favorito de la Zona Rosa.

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

 

 

                                                                

En defensa de la palabra

 

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

Hace 36 años, el entonces gobernador-cacique de Guerrero, Rubén Figueroa, lanzó amenazas contra Manuel Buendía nada menos que en la sede del Poder Ejecutivo después de una audiencia con el presidente José López Portillo. En respuesta, una impresionante movilización ciudadana y profesional se congregó alrededor del periodista en un desayuno en el antiguo hotel Del Prado el 17 de julio de 1979.

 

Ahí, ante sus pares y frente a una multitud de lectores que desbordaba el salón, con serena emoción don Manuel dijo:

 

“Allá, en los pueblos del interior, es donde el periodismo requiere auténtica valentía personal, porque las banquetas son demasiado estrechas para que no se topen de frente -por ejemplo- el periodista y el comandante de policía de quien aquél hizo crítica en la edición de esa misma mañana. Aquí la incomodidad más seria que sufrimos es la de no encontrar mesa en nuestro restaurante favorito de la Zona Rosa.

 

“Allá, en los Estados, donde los estrechísimos círculos del poder local acogotan la economía de los editores combativos y pretenden lastrar el desempeño de los escritores comprometidos, el ejercicio del periodismo reclama una entereza excepcional. Aquí, donde las dicotomías del sistema se dan tan próximas a nosotros, de algún modo podemos arreglárnoslas para que los rayos no caigan precisamente sobre nuestro propio paraguas. Allá, donde las pequeñas comunidades de colegas pueden ser sometidas con la relativa facilidad por el puño del cacique regional, el grito de un reportero que ha recibido una paliza apenas se escucha afuera de sus propios dientes…si es que le quedan.

 

“Aquí, en la monstruosa caja de resonancia de la metrópoli, se da -como fruto de la pertinaz  acción de las individualidades o de los clubes, del Sindicato y de otras agrupaciones como la de los Periodistas Democráticos- se da, repito, el hecho espléndido de una comunidad periodística cada vez más amplia, más integrada, más solidaria. Y dentro de este ámbito, ya no hay reportero, comentarista, fotógrafo o camarógrafo que se sienta solo, si en legítimo ejercicio de su profesión sufre agresiones físicas o morales, amenazas y cualquier otra suerte de manifiesta o larvada represión.”

 

* * *

Cada año, en estas fechas, publico la misma columna. Sólo actualizo el tiempo transcurrido y añado alguna reflexión. Es la machacona esperanza de que algún día sabremos la verdad sobre el asesinato de Manuel Buendía Tellezgirón: quién tomó la decisión, quién organizó el operativo, quiénes consiguieron el arma, planearon la emboscada y jalaron el gatillo; quiénes protegieron –o eliminaron- a los pistoleros.

 

¿Los que han purgado condenas por el homicidio son realmente los responsables? Un juez así lo consideró y al parecer habría otros motivos para mantenerlos en prisión. El supuesto autor material niega su participación y el sentido común dice que el o los autores intelectuales escaparon a la justicia y que la muerte del periodista fue parte de un complot que por supuesto nadie está en condiciones de probar.

 

Si no ley, una constante de la historia es que los asesinatos políticos nunca se esclarecen del todo. Y los de los periodistas jamás, ni en el primer ni en el tercer mundo. Acá nos preguntamos quién mató a Buendía. En Estados Unidos se preguntan quién mató a George Polk.

 

Es notable, pero nada asombrosa, la estupidez de quienes creen que mediante la eliminación de periodistas pueden protegerse a sí mismos o poner remedio al enojo, al desasosiego o a la inquietud social. Una y otra vez el resultado es, para ellos, contraproducente. Porque la memoria y la palabra no pueden ser asesinadas: Manuel Buendía se transformó en un símbolo cuando aún no exhalaba el último aliento, lo mismo que Polk.

 

Ese símbolo es el del columnismo que sirve a la sociedad y no a quien se cree dueño del espacio en los diarios. Un día don Manuel escribió: “No entiendo un periodismo sin ideales. Ni el reporterismo, ni la entrevista, ni el reportaje, ni el artículo, ni la crónica, ni el editorial, ni mucho menos géneros de tan comprometido ejercicio como la columna, pueden llevarse a cabo sin un ideal ¿cuál es ese ideal? Servir a nuestro país con los recursos del periodismo”.

 

Por fortuna en la historia encontramos ejemplos de esta forma de pensar. Walter Lippmann fue considerado el columnista más influyente entre los lectores norteamericanos durante más de 30 años. Hombre complejo, tenaz y brillante, tuvo, como Buendía, la conciencia de que su oficio estaba investido de la grave responsabilidad que da el foro público. Durante la dramática campaña presidencial estadounidense de 1940, al ser cuestionado sobre su posición política, tomó la oportunidad para una definición: “Los columnistas que se echan a cuestas la tarea de interpretar los hechos sociales no deben verse a sí mismos como personajes públicos frente a un electorado frente al cual son responsables”. Y en su columna Today and Tomorrow del New York Herald Tribune escribió:

 

“Me parece que cuando el columnista se ve a sí mismo como una personalidad pública, más allá del valor intrínseco y la integridad de lo que se publica bajo su firma, deja de razonar con la claridad y la objetividad que sus lectores tienen el derecho de esperar de él. Cual un político, adquiere una imagen pública que él mismo llega a admirar. Entonces comienza a preocuparse por preservarla y mejorarla. Y entonces su vida personal, su autoestima, sus lealtades, sus intereses y ambiciones se vuelven indistinguibles de su juicio sobre los hechos sociales.

 

“En treinta años de periodismo creo haber aprendido a conocer los despeñaderos de la profesión. Y dejando de lado las formas más toscas de la corrupción –como el beneficiarse de información confidencial, exaccionar favores a quienes tienen el poder para darlos y hacerse esclavo de la moda- la más insidiosa de todas las tentaciones es creerse a sí mismo un actor público en el escenario de la sociedad más que un atento escritor de artículos periodísticos sobre algunas de las cosas que suceden en el mundo.

 

“Mi postura es que escribo sobre asuntos sobre los cuales creo tener algo que decir, pero como persona no soy nadie de particular importancia. No soy un consejero áulico o un asesor general de la humanidad, y ni siquiera de aquellos que ocasional o frecuentemente leen lo que escribo. Éste es  el código que sigo. Lo aprendí de Frank Cobb, quien durante el largo año de su agonía una y otra vez me aleccionó sobre el hecho de que más periodistas habían sido arruinados por la egolatría que por el licor. Y él había tenido la oportunidad de estudiar los efectos de ambas clases de intoxicación.

 

“El escritor individual no es un personaje público; o por lo menos no debería serlo. Tampoco es una institución ni el repositorio de la ‘influencia’ ni del ‘liderazgo’. Es un reportero y un comentarista que pone ante sus lectores sus hallazgos sobre los temas que ha estudiado y así deja las cosas. No puede abarcar el universo, y si comienza a imaginar que ha sido llamado a tal misión universal, pronto dirá menos y menos sobre más y más cosas hasta que finalmente comience a decir nada sobre todo”.

 

* * *

Después de esta luminosa cita de Lippmann, reproduzco mi columna de cada año:  

 

Hace 31 años murió asesinado Manuel Buendía Tellezgirón.

 

Aquel 30 de mayo de 1984 fue miércoles. Por la tarde, el autor de “Red Privada” -la columna cuyo nombre se ha hecho sinónimo de lo mejor de nuestro periodismo- abandonó la oficina que rentaba en un viejo edificio de Insurgentes, a la altura de la Zona Rosa en la ciudad de México, y se dirigió al estacionamiento público en donde guardaba su auto. Ahí, en la puerta, fue emboscado. Un sicario lo ultimó de cinco tiros por la espalda.

 

El día pardeaba. Vehículos y peatones congestionaban la principal avenida de la capital. El crimen, frente a testigos, fue en realidad una ejecución, una advertencia. Las fotografías del cadáver de Buendía sobre la acera dieron la vuelta al país y al mundo: en aquel México, tal era el fin que aguardaba a los practicantes de un periodismo crítico, analítico y, sobre todo, independiente.

 

Veintiocho años han transcurrido y mucha agua ha pasado bajo nuestros puentes. Hoy reconfirmamos que la muerte de Buendía fue ejemplar, pero no en el sentido en que quisieron sus asesinos. Un instante después de la primera oleada de dolor y miedo, en el periodismo mexicano se refrendó el compromiso con la libertad. Y conforme pasan los años, nuevas generaciones de periodistas encuentran en Manuel Buendía un ejemplo de ética, valentía y rigor profesional y personal. Don Manuel sigue entre nosotros por la sencilla razón de que la esencia del periodismo en el que él creía sigue siendo la misma.

 

Recuerdo a Buendía de muchas formas. Su cálida amistad y el sentido de humor con que engalanaba su trato. La solidaridad y el culto a la amistad. Su profunda convicción de estar transitando por el mejor de los caminos profesionales. Una vez escribió: “Ni siquiera el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y la destreza. Imagino a uno de estos auténticos reporteros en pleno tránsito de esta vida a la otra y lamentándose así para sus adentros: ‘Hoy he descubierto algo importante, pero... ¡lástima que ya no tenga tiempo para contarlo!’”

 

Un hombre comprometido y eficaz. Un periodista preocupado por definir el oficio: “El periodismo no nos permite vivir de ‘lo que fue’, de ‘lo que el viento se llevó’. Al contrario: nos obliga a vivir para lo que es. Un periodista no puede permitir que sus amigos le organicen, como a un pintor, exposiciones retrospectivas.

 

“Tampoco podemos arrullarnos, como las viejas actrices, en la nostalgia del álbum fotográfico o en el recuerdo de aquellas marquesinas que bordaban nuestro nombre con foquitos de colores. Ni andamos por ahí como los veteranos de una guerra ya olvidada, luciendo antiguas condecoraciones y un atuendo pasado de moda.

 

“Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos.

 

“Dicho de otro modo menos melodramático: los militantes del periodismo -por vocación y por destino- tenemos que ser, aquí y ahora; y para nosotros ser significa publicar, hacernos oír, ya sea desde una gran cadena de periódicos, o en una modestísima revista provinciana y hasta en una simple hoja volandera.

“Mi homenaje, pues, a tantos colegas que no alcanzan fama ni honores, pero que jamás han desertado del deber profesional un solo día”.

 

Hay hombres que forjan sus propias leyendas. En el periodismo de vez en cuando surgen figuras que rompen los moldes no como un reto, sino porque ello es parte misma de su naturaleza. Manuel Buendía fue de esa estirpe. Lo recordamos siempre.

 

Manuel Buendía fue asesinado seis meses después de publicado su libro La CIA en México. Mi ejemplar tiene una hermosa dedicatoria en la recia letra de su autor: “Para Miguel Ángel, cuyo afecto para mí se vuelve fortaleza de ánimo en la lucha cotidiana de un combatiente por México”.

 

Más de tres décadas después, don Manuel Buendía no descansa en paz. Su muerte clama justicia, pero su ejemplo nos sigue iluminando.

 

 

 

Miguel Ángel Sánchez de Armas

sanchezdearmas@gmail.com

juegodeojos@gmail.com

Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

 

 

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Miguel Ángel Sánchez de Armas. : Profesor del postgrado en comunicación de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. Doctor en comunicación por la Universidad de Sevilla. Autor de diversos libros, entre ellos Apuntes para una historia de la televisión mexicana; El enjambre y las abejas: reflexiones sobre comunicación y democracia, y En estado de gracia. Conversaciones con Edmundo Valadés. Fundador de la Revista Mexicana de Comunicación y de la Fundación Manuel Buendía, A.C. Ha sido conferencista en universidades del país y del extranjero y tiene numerosas participaciones en congresos nacionales e internacionales. Ejerce el periodismo desde 1968. Su columna semanal “Juego de ojos” se publica en México, Estados Unidos, Sudamérica y España.
 

 


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Gotera

    Sálvese quien pueda¡
    A las cansadas, pero finalmente el gobernador se ha venido a enterar de que la ciudad se encuentra ya desde hace varios meses bajo una intensa lluvia de cadáveres.
    Es de suponerse que es entre todos el más informado, por lo que de querer saber, el mandatario no tendría ni que venir al rancho para oficializar la matanza y tomar posición.
    En fin que de cualquier forma no es lo mismo sólo escuchar los fríos informes que ver la sangre correr.
    Y probablemente esto último es lo que pasó; se ha de haber topado con alguno de los muchos encobijados en las calles, ahora que lleva ya la eternidad de tres días de campaña electoral en juaritos.
    El caso es que recién acusa recibo del siniestro parte, y lo hace sí ¡válgamedios! sólo para pedir auxilio.
    Para decir que su gobierno nada o poco puede hacer, y de plano le avienta la muleta a la Federación, y  así pide al Cisen y a la Sedena que le entren al quite.
    Desdeña la informada suspicacia del alcalde en el sentido de que la escena electoral indiciariamente es ensangrentada en forma intencional.

    En cambio, prefiere don Javier entonar la vieja cantaleta de que grupos criminales se disputan la plaza...y que ahí no le entra.


Más Gotera

Contexto


México:
año nuevo,
gobierno viejo

flecha

Leviatán

Don Boletón y el Guasón tumba-eventos


Ramón Quintana Woodstock

 

A tres años de haberse inaugurado el festival Juárez Music Fest se presenta como uno de los más grandes de México solo comparado con Machaca Fest o Corona Capital. El año pasado sorprendió el número de periodistas que cubrieron la develación del Line Up, (de los participantes), no había visto tantos ni siquiera con la visita de un presidente. Locutores, directores, columnistas, cumbieros, gruperos, chayoteros, y todo tipo de gente que trabaja en los medios estuvo presente.



Más Leviatán

La Nota Nostra

Renato Leduc

 

Ramón Quintana Woodstock

 

Para quienes no lo conozcan fue un poeta mexicano que se lió con la pintora inglesa Leonora Carrington, esta última fue una pintora exitosa, pero no por ser la esposa de Renato, contrajeron matrimonio solo para hacerla mexicanota, ya que era perseguida por los nazis de su país. El buen gesto de Renato le ganó simpatías, por eso y por más se relacionaba con los grandes de la época, incluso se dice que le propuso matrimonio a María Félix.

 

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DesdeJuárez

Los de Afuera

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Hay realidades que nos negamos a ver. El gobierno municipal no es capaz de cumplir y hacer cumplir la ley; el departamento de limpia no quita pendones para no afectar a Don Boletón; tenemos una ciudad sucia, desordenada y peligrosa. Es un hecho. Como un hecho es que su gasto en publicidad le ha dejado frutos pues la gente se enajena con comerciales y deja de ver su entorno.

¿Por qué no lo vemos?

Hace unos meses, un ingeniero de nombre Alan Posada me llamó para que nos tomáramos un café, quería platicar algo de un proyecto. Me dio mucha curiosidad pues creo que me conoce lo suficiente para saber que no tengo dinero, así que seguramente no buscaba financiamiento.


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A la Cabeza

Que devuelvan las entradas

 

Francisco Flores Legarda


VI El Enamorado ... te invito a meditar sobre una piel de trigre...


Un tercer debate indigestible, diseñado para el tijereteo de los tiempos y, en consecuencia, de los moderadores. Un eje rector -economía y desarrollo- tan segmentado que no logró transiciones lógicas entre los subtemas. Los candidatos presidenciales pusieron mucho de su parte, insistiendo en el juego actancial que se autoasignaron desde el primer debate: Jaime Rodríguez Calderón como el payaso; José Antonio Meade como el burócrata; Ricardo Anaya Cortés como el pendenciero; y López Obrador como el taumaturgo.


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