Flash Informativo... Desde que tomó las riendas del Ejecutivo en Chihuahua, el corralismo operó para tomar el control de los demás poderes en el estado, empezando por el Judicial. (...) / Francisco Flores Legarda (Cartas al director)
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Trasfondo

Los signos del fin del mundo/Los sismos de otoño

 

Carlos Murillo González

“…Todo poder emana del pueblo…el pueblo tiene en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar su forma de gobierno.”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


Los signos del fin del mundo

Tantas cosas pasando en tan corto tiempo: huracanes, terremotos, tsunamis, el retorno de la Guerra Fría, crisis económicas, escasez de agua, todo pareciera indicar la próxima destrucción del mundo como lo conocemos. ¿Estos fenómenos son cíclicos o naturales?, ¿los ha provocado la misma especie humana?, ¿estamos viviendo el fin de los tiempos, la extinción del homo sapiens y otras especies?


Más Trasfondo

Juego de Ojos

Recuerdo de Conrad y Kipling


Miguel Ángel Sánchez de Armas


Estoy totalmente en desacuerdo con quienes aseguran que el triunfo de los franceses sobre los croatas el domingo fue la prevalencia de la civilización occidental sobre el fundamentalismo balcánico.

Si bien el recuerdo de las atrocidades de la Ustacha está fresco y nombres como Filopovic, Brzica, Asner, Gotovina, Tudjman y otros, evocan imágenes de una brutalidad inaudita, me parece un despropósito mezclar el futbol con hostilidades regionales que se remontan al siglo XIII… aunque viéndolo bien en ese deporte los despropósitos parecen ser parte del juego.


Más Juego de Ojos

 

MarcaPasos

LA SUCESIÓN EN LA UACJ PARA EL PERIODO 2018-2024


Leobardo Alvarado


La sucesión en la rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) esta próxima. Hasta hoy en día la situación es de polarización. Contrario a lo que algunas voces sugieren en cuanto a que pesará la división de grupos en la elección, tal vez lo que hay es un alto potencial para caminar en el sentido de la construcción de un proyecto universitario académico. La pregunta que debe hacerse es si por encima de nombres y posturas personales y de grupo, por primera vez las y los académicos, estudiantes y administrativos de la UACJ en conjunto pueden ponerse por encima de las discusiones que actualmente están en los extremos, para de manera abierta buscar construir un consenso de un proyecto académico para la comunidad universitaria y que beneficie a la ciudad.


Más MarcaPasos

 

desde
España


¿Anticipan Venezuela y Argentina una ciclogénesis económica en América Latina?

Germán Gorraiz Lopez

La conjunción de una nueva crisis del petróleo que podría elevar los precios hasta los 100 $ el barril para finales del 2018 con la excesiva fortaleza del Dólar podría provocar una ciclogénesis económica en América Latina y el Caribe.

La tormenta perfecta: Petróleo y Dólar

Los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, inventarios que habrían sufrido una caída por debajo de la media de los últimos cinco años. Ello, aunado con un aumento de la demanda energética mundial cercana a 1,5 millones de barriles al año, el recorte de producción pactado entre Rusia y la OPEP y una peligrosa caída de la producción en países como Venezuela (600 mil barriles menos al día), Angola (300 mil barriles menos al día), posibles disrupciones en el bombeo de países inestables como Nigeria y Libia y el incremento de sanciones de EEUU a Irán podría desembocar en un recorte de 1,5 millones barriles, lo que conllevará un peligroso incremento de los precios del crudo hasta niveles de los 100 $ barril para finales del 2018.


Más desde España


Por los caminos de Sancho

México, Sancho y yo


Renward García Medrano


Yo tuve un amigo y maestro, viejo periodista, que no sólo me indujo al oficio, sino que iluminaba con su inteligencia aguda y heterodoxa, los laberintos de la vida del país y del mundo en los dos decenios que nos frecuentamos. Cada semana me reunía a desayunar con don Horacio Quiñones y a veces, con algún invitado. Coincidíamos en mucho, pero teníamos diferencias. Para él era claro que todos los títeres, incluyendo al grueso de los políticos, estudiantes y soldados, eran movidos por las pugnas precoces de la sucesión presidencial, y no por el choque de generaciones y mucho menos de ideologías.

En la huelga estudiantil de 1968, como profesor de la Escuela Nacional de Economía pasaba las noches que podía en la UNAM, al igual que otros y más meritorios amigos, como Lalo y Pablo Pascual, Eliezer Morales o Rolando y Fallo Cordera (Yo no conocía a Woldenberg). Don Horacio no cedía en sus opiniones sobre la marcha de los acontecimientos. La sociedad estaba dividida. Los mayores criticaban a los jóvenes y éstos llegábamos a veces al extremo de la ruptura. La incomunicación inició la debacle de la institución familiar.


Más por los caminos

 

 

 

 
Juego de Ojos
 

 

No creo en el fin del hombre…

Hace años descubrí que puedo hablar con los muertos.

Recientemente me instalé en un nicho sacramental para charlar un poco con William. Nos reímos porque casi todos lo creen muerto y preparan ceremonias recordatorias de su supuesta partida hace 56 años.

No fumo, así que no acepté la pipa de tabaco curado de Luisiana que me ofreció. Y como él dejó de beber, nadamás echó una mirada nostálgica a la botella de ajenjo que le presenté.

Miguel Ángel Sánchez de Armas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No creo en el fin del hombre…

 

 

 

 

Miguel Angel Sánchez de Armas

 

 

 

 

          Hace años descubrí que puedo hablar con los muertos.

 

          Recientemente me instalé en un nicho sacramental para charlar un poco con William. Nos reímos porque casi todos lo creen muerto y preparan ceremonias recordatorias de su supuesta partida hace 56 años.

 

          No fumo, así que no acepté la pipa de tabaco curado de Luisiana que me ofreció. Y como él dejó de beber, nadamás echó una mirada nostálgica a la botella de ajenjo que le presenté.

 

          Hablamos del Condado de Yoknapatawpha. Creo que le aburrió mi insistencia comparativa. No sabe y no le importa si José Emilio inspiró en aquella tierra su comarca de la colonia Roma. Insistí. Se irritó. Atenazó mi vista con sus ojillos de águila y siseó: “Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas... lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. ¡Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás!”

 

          No entendí qué tenía que ver esta homilía con mi pregunta, pero así es William. Entonces le respondo que es un “big short man”… Él se atusa el bigote y casi en un suspiro dice que mi oxímoron es patético. No está de humor. Creo que piensa en la señora Coldfiel y en Quentin. Sé, porque me lo ha dicho, que en realidad no quiso que éste la dejara, pero no pudo vencer el torrente de vida que habían cobrado sus criaturas. Insisto en el coloquio. Recuerdo que hace 56 años, el 6 de julio, un viernes, según dicen los incrédulos, murió. Responde con una mirada midriática. Hace cincuenta y seis años, el 6 de julio, un viernes, dice, hubo una explosión atómica en Nevada que contaminó a más seres humanos que en Hiroshima. William no está para charlas esta tarde. Le pido cortésmente que vuelva a su Mictlán literario y cierro de golpe el libro.

 

          William Faulkner era bajo de estatura, elegante, no muy agraciado, desordenado, pendenciero y alcohólico. Su amorosa madre lo quiso consolar y le dijo que no se preocupara, que era feo, pero con cara de gente decente. Cató muchos oficios antes de convencerse de que escribir era en lo único en que realmente sobresalía. Escribía sin medida, casi hasta perder el sentido. Las páginas saltaban de su máquina cual conejos en celo. La palabra escrita, esa manera de hablarle a los que aún no han nacido, era su bálsamo. Crear mundos nuevos como un dios del Olimpo rabioso y ebrio le daba sobriedad a su propia existencia. 

 

          Dice Richard Ellmann que a lo largo de su vida William evitó los discursos y nunca se vio como un hombre de letras, sino como un campirano al que le gustaba contar historias. También detestaba a los entrevistadores. Cuando uno lo cuestionó sobre su “técnica”, respondió que no era ni albañil ni cirujano, profesionales estos que a diferencia de los escritores, sí debían dominar una “técnica”. Y en su trato con las clases dominantes, Manuel Vicent recuerda que John Kennedy coleccionaba personajes para adornar sus cenas privadas y convidó a Faulkner a la Casa Blanca. Por su mesa habían pasado ya los grandes: Norman Mailer, Saul Bellow, Arthur Miller, Sinatra… los sospechosos comunes, pues. Incluso Pau Casals había iluminado con su violonchelo alguna velada. Faulkner le contestó a vuelta de correo: “Señor presidente: yo no soy más que un campesino y no tengo ropa apropiada para ese evento. Ahora bien, si usted tiene algún interés en cenar conmigo, con mucho gusto le invito a mi casa de Rowan Oak, en Oxford, Misisipi”.

 

          Su conocida aversión a la tribuna despertó el morbo del mundillo literario cuando viajó a Estocolmo para recibir el Nobel de Literatura el 10 de diciembre de 1950. Era el primer estadounidense en recibirlo desde el fin de la segunda guerra y los reflectores glotones y los insaciables micrófonos aguardaban impacientes su discurso. Pero habló tan bajo y fue tan breve, que la homilía pareció perderse entre la luz quebradiza del Stockholm Konserthuset. Sólo los más cercanos alcanzaron a escuchar la profesión de fe que hoy me ha permitido conversar con él: “Yo no creo en el fin del hombre”.

 

          Para William Faulkner, cuya alma se liberó de la materia hace cincuenta y seis años, la novela también era el ateneo de sus antepasados y el congreso de sus descendientes, tal como lo planteara otro día de julio, cuarenta y siete años después, uno de sus epígonos, Carlos Fuentes.

 

          Recuerdo hoy a William con las palabras, breves y casi tímidas -punta de un formidable iceberg como los diálogos interiores de sus personajes- que aquel lunes dirigiera a los miembros de la Academia.

 

          “Siento que este premio me ha sido otorgado, no a mí como persona, sino a mi trabajo: a una vida de trabajo en la agonía y el sudor del espíritu humano, no en procura de gloria y menos aún de dinero, sino de crear, a partir de los materiales del espíritu humano, algo que no existía antes. Por eso, no soy más que un guardián de este premio. A su porción en dinero no será difícil encontrarle un destino acorde con el propósito y el significado que le dan origen. Pero querría hacer lo mismo con el reconocimiento, usando este momento como un pináculo desde donde me escuchen los hombres y las mujeres jóvenes que ya están dedicados a las mismas angustias y tribulaciones que yo, entre quienes está aquel que algún día ocupará el mismo lugar que yo ocupo ahora.

 

          “Nuestra tragedia de hoy es un miedo físico general y universal tan largamente padecido, que a duras penas lo podemos soportar. Ya no quedan problemas del espíritu sino tan sólo una pregunta: ¿cuándo seré aniquilado? Es por eso que […] el joven que escribe actualmente ha olvidado los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo, que solos bastarían para producir buena escritura porque son lo único sobre lo cual vale la pena escribir, lo único que justifica la agonía y el sudor. Debe aprenderlos de nuevo. Debe enseñarse a sí mismo que lo más despreciable es tener miedo; y una vez aprendido, olvidarlo para siempre sin dejar espacio en su taller para nada que no sean las verdades y certezas del corazón, sólo las verdades universales sin las cuales cualquier relato es efímero y fatal: el amor, el honor, la piedad, el orgullo, la compasión, el sacrificio. Mientras no lo haga, su trabajo está bajo maldición. No escribe sobre amor sino sobre lujuria, sobre derrotas en las que nadie pierde nada valioso, sobre victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Su dolor no llora sobre fibras universales y no deja huella. No escribe sobre el corazón, sino acerca de las entrañas.

 

          “Mientras no aprenda estas cosas, escribirá como si estuviera viendo el final del hombre e inmerso en él. Me rehúso a aceptar el fin del hombre. […] Es inmortal, no por ser el único entre todas las criaturas que posee una voz inagotable, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión y sacrificio y fortaleza. El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas. Tiene el privilegio de ayudar al hombre a resistir aligerándole el corazón, recordándole el coraje, el honor, la esperanza, el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han enaltecido su pasado. La voz del poeta no debe ser solamente el recuerdo del hombre, también puede ser su sostén, el pilar que lo ayude a resistir y a prevalecer.”

 

1 de julio de 2018


  

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Miguel Ángel Sánchez de Armas

jdosemanal@yahoo.com

sanchezdearmas@gmail.com

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Tuit: @sanchezdearmas

Blog: www.sanchezdearmas.mx

 

 

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Miguel Ángel Sánchez de Armas. : Profesor del postgrado en comunicación de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México. Doctor en comunicación por la Universidad de Sevilla. Autor de diversos libros, entre ellos Apuntes para una historia de la televisión mexicana; El enjambre y las abejas: reflexiones sobre comunicación y democracia, y En estado de gracia. Conversaciones con Edmundo Valadés. Fundador de la Revista Mexicana de Comunicación y de la Fundación Manuel Buendía, A.C. Ha sido conferencista en universidades del país y del extranjero y tiene numerosas participaciones en congresos nacionales e internacionales. Ejerce el periodismo desde 1968. Su columna semanal “Juego de ojos” se publica en México, Estados Unidos, Sudamérica y España.

 


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Gotera

   Ganar una elección.
    Pero, más, y mejor: apropiamiento.

    ¿Conciencia?
    Seguro lo intuían, pero al surgir los datos duros, fue cuando muchos se han venido a enterar con gran sorpresa que no eran huérfanos, que forman parte de una gran mayoría, por décadas dispersa.
    Se sabía potencial --a partir de los fraudes del '88,'06 y el 12-- pero esa muchedumbre sólo hasta ahora se muestra en urnas, rotunda por descomunal, indefraudable por colosal.
    Y la experiencia, enseña.
    Si bien el encabronamiento contra un modelo neoliberal depredador impulsó el voto en su contra, vía la ruta que el candidato ganador supo construir, de gesto de reproche el comportamiento ciudadano bien puede escalar al empoderamiento.
    A saberse cuerpo y no célula; parte de una corporalidad, ya no moléculas aisladas sino masa que crea eso, su propio y determinante peso específico.
    Es como descubrir la suma, y así saber que la adición es un todo, y que ese total se puede ejercer en cualquier momento, dirección y para lo que se le hinche.
    Es cuando los solitarios eslabones entran en dimensión cívica, se miran al espejo de la república y de pronto conciben...que son cadena.


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Contexto


México:
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Leviatán

Desorden Público


Ramón Quintana Woodstock

 

Un joven víctima de la sobreprotección de su madre, suele sentarse con los pies encima de la posadera, dice incoherencias y se lo repite a él mismo una y otra vez, además, camina de puntitas para no agredir con más peso al planeta tierra. La representante de una actriz que sueña con ser mejor que su propia representada. Por otro lado, una ingenua, ñoña, que en su primera cita va tejiendo toda una escena de encuentro, en donde augura ser amada…necesitada.



Más Leviatán

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Rótulos

 

Ramón Quintana Woodstock

 

En los albores de los 90s era un greñudo que gustaba de la caguama y el rock, mi atuendo era sencillo, jeans, botas de trabajo y camisa de cuadros. Mi pelambre castaño contrastaba con mi cara de Diego Rivera, no había otra cosa más que ser el galán que lucía su larga y brillosa cabellera que rondaba la cintura, me sentía la última Tecate  en el Azteca, porque en mi traslado en el transporte urbano rompía con el molde, pues un varón con la mata de ese tamaño no era normal.

 

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La desatada cacería de agentes ministeriales a manos de sicarios ¿se debe a?
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DesdeJuárez

La policía no es poca cosa

 

Juan Hernán III Ortíz Quintana

Para que exista la democracia es esencial que debatan distintos puntos de vista, que se pongan en la mesa las alternativas y la ciudadanía decida tomar una postura. Las opiniones pueden ser opuestas y bueno en ocasiones una implica eliminar a la otra. La eutanasia, el aborto, son ejemplos claros de debates polarizados donde llegar a un acuerdo no significa el fin de la discusión. Legalizar o despenalizar, el debate no termina.

Durante años, creo, he escrito presentando mi punto de vista, coincide o no con el de mucha gente, pero es la primera vez que me parece esencial cuestionar el punto de vista de otro articulista pues es sumamente relevante un tema que quiere hacer pasar por desapercibido.


Mas Juárez

A la Cabeza

Abandono de la legitimidad

 

Francisco Flores Legarda


Sin Un Alma Desarrollada Nadie Está Despierto
Jodorowsky


A las elecciones del primero de julio del 2018 les aguarda un análisis reposado.

Sí, tenemos impresiones, de cada quién según su parecer.

Las encuestas fueron dando cuenta fiel de las preferencias del electorado, del fenómeno de una candidatura que tomó la punta, siguió avanzando y no se detuvo hasta ganar, para no dejar espacio al litigio judicial.


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